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Y me estoy dando un atracón…

El clima ha cambiado en Beijing, ha sido a grandes pasos, igual como sucedió cuando comenzó el invierno. +5 grados, +5 grados y ¡ya estamos en Primavera y a 14 grados centígrados!
No solo el clima ha cambiado bruscamente y los días tienen ahora varias horas más de luz. También, como si alguien hubiera presionado “enter”, las flores han abierto todas juntas de improviso adornando las ramas peladas de los árboles. Y las frutas se han hecho abundantes, vistosas, provocativas, llenando las calles de color.
Esta ciudad ha revivido.
Papá:
La semana pasada la chica a la que le compro fruta me dijo señalando una sandía: “es temporada, está buena para comer”. Y, como ya me ha pasado en otras ocasiones durante los últimos siete meses desde que llegué a Beijing, me acordé y comprendí la frase que nos dices cada vez que en Perú te pedimos que compres sandía: “aún no es época” (¡cuántas veces… casi siempre… nos hemos quedado con las ganas!).
En casa hemos hecho de esta frase una broma. Cada vez que no quieres comprar algo, sandía o no sandía, siempre comentamos: “es que todavía no es época”.
La sandía acá es ahora deliciosa (no lo era hace dos semanas), y, pues sí… hay una época… muy marcada en China… para comprar sandía.
April 11th, 2007
Si no los inventaron, al menos son campeones elaborándolos… y comiéndolos.

Leí en Internet que los fideos más antiguos del mundo datan de hace 4,000 años y fueron descubiertos en Qinghai, cerca del río Amarillo (oeste de China), en el año 2005.
Leí también que los chinos tradicionalmente han producido tres tipos principales de fideos: los elaborados a base de frejoles (como los fansi, delgados y transparentes); los elaborados a base de arroz (como los sahofan, blancos y planos) y los elaborados a base de trigo (de color amarillo).
Aquí son muy populares unos fideos que se llaman lamian (拉面), que significa ‘fideos estirados’, porque se preparan a partir de bollitos de masa que el cocinero estira y estira hasta que forma los largos fideos que sumerge en una olla con agua hirviendo por un par de minutos, para luego, una vez cocidos, servirlos como sopa o con alguna salsa encima. La habilidad con que se estiran estos fideos es todo un espectáculo que abre el apetito.
Hoy se pueden encontrar lamian en muchos países. En Lima, especialmente en el distrito de San Borja, hay algunos chifas que ofrecen este tipo particular de fideos.
Aquí cada día veo a montones de estudiantes sorbiendo los fideos de sus tazones durante el almuerzo y la comida. ¿Escribí sorbiendo? Sí, eso mismo escribí. Aunque es algo que poco a poco se va evitando conforme China se va occidentalizando, aquí aún se absorbe la comida.



March 20th, 2007
Marcelo ha concluido que estamos en un gran restaurante con fachada de universidad.

Conforme el invierno ha ido avanzando, la comida y el peso se han ido convirtiendo en un tema de mayor preocupación para los estudiantes extranjeros en Renda, especialmente, por supuesto, para las chicas. Y es que resulta casi inevitable para la mayoría no caer en las garras de la comida chatarra y la “confort food”, que resulta un buen consuelo para los estudios, o para la lejanía, o para la comida que predomina en el norte de China, o para los tres juntos.
Sin embargo, quienes disfrutamos de las alternativas culinarias en Beijing tampoco nos libramos de los gramos extra (como ya dije en la anotación SUPERSIZE ME Mito 1: La comida china no engorda). Por donde uno camine hay miles de atractivos puestitos ofreciendo un sinnúmero de interesantes bocadillos para probar. Al menos a mí, que le entro a todo, me parecen atractivas oportunidades de experimentar nuevos sabores.
Por ejemplo, en las puertas de Renda a partir de las 8.30 pm hay numerosos puestos ambulantes vendiendo fruta, salchichas fritas ensartadas en palitos (que en Perú llamamos “panchos”), brochetas variadas (nosotros diríamos “anticuchos”), malatan y algunas otras rarezas… y aún ahora a pesar del frío los transeúntes y estudiantes se detienen para darse un gustito.
También los comedores universitarios (a los que la mayoría de estudiantes extranjeros no va) traen novedades para el paladar. Tanta comida hay y en tales cantidades que Marcelo Scarpatti, uno de mis compañeros de clase y partner para andanzas gastronómicas, sentenció en buen castellano con acento brasilero: creo que en verdad estamos en un gran restaurante y nos quieren hacer creer que es una universidad… o mejor aún… estamos en un gran restaurante con pinta de país… todos los presentes celebramos esta conclusión tan ilustrativa.
January 26th, 2007
En el sur los chinos la comen en el desayuno. Como yo estoy en el norte de China la pido en la cena.

Conforme el frío se hace más fuerte las sopas se van haciendo más necesarias.
Yo recordé una que me gusta mucho, que es una sopa de arroz a la que al servirla se le agrega pequeños trozos de carne y huevo, aceite de ajonjolí, maní y unos pedacitos de fideo frito. La sopa de arroz, que se traduce como congee o porridge, es muy popular en la zona sur, y según varios estudiantes de Renda me dijeron, no es tan sencillo encontrarla en los restaurantes del norte, lo cual me parece extraño…
Y estuve pensando en la dichosa sopa durante días, sabiendo que estaba en la lista del menú de uno de los restaurantes cercanos a mi edificio, dentro de la universidad, pero no sabía cómo pedirla.
Finalmente, fui a cenar a ese restaurant con una amiga china a la que describí la sopa, esperando que me ayudara a pedirla, pero por más esfuerzo que hice ella no logró saber de qué estaba yo hablando. Entonces, ya que no me quedaba otra, miré al mozo y le dije el nombre en cantonés, que es como yo sé pronunciarlo, y ¡me entendió!
Ahora, por supuesto, no solo sé cómo se pronuncia el nombre de esta sopa en mandarín, sino que también sé leerlo y escribirlo.
¿Alguien se anima por una taza de zhou?
November 9th, 2006
Los puestos callejeros de comida abundan, ofreciendo a la vista y al olfato innumerables tentaciones.

Uno de mis preferidos son los de malatan, en los que se exhiben distintos alimentos ensartados en palillos, o incluso simplemente puestos en bandejas.
Uno escoge lo que desea comer y te lo cocinan por unos minutos en ollas humeantes.
Una vez hervido todo, te lo entregan en un plato y puedes sazonarlo a tu gusto. Suele ponerse ajos, aceite de ajonjolí, vinagre, ají y salsa de tofu fermentado, que tiene un sabor riquísimo a pesar de que la descripción suene horrible.
Algunos palillos están ya cocinándose y basta con cogerlos y ponerlos en el plato.
Te cobran según lo que comes. Los palillos suelen costar medio mao (dos mao son un kuai o yuan; casi 8 kuai son un dólar americano).
Yo con cinco kuai ya estoy totalmente satisfecha.
Además de rico y barato es súper sano, y ahora que el clima esta comenzando a enfriar, el calorcito de las ollas como que te reconforta.
Nunca intentaré negar que soy golosa, ja, ja.
October 13th, 2006
He decidido almorzar a la hora que almuerzan los chinos.

¿A que hora almuerzan los chinos? A partir de las 11 de la mañana. Y ¿a que hora cenan? Como a las 6 de la tarde.
Es decir, a unas horas en que muchos en otras partes del mundo estarían tomando los desayunos y los almuerzos tardíos.
En las ciudades grandes de China en la actualidad se puede encontrar lugares para comer hasta muy tarde, e incluso durante las 24 horas del dia, pero muchos restaurantes atienden hasta las 9 de la noche. Otros llegan a cerrar sus cocinas a las 8 pm.
Durante las primeras semanas estuve siguiendo mi religioso horario de alimentación, pero me decidí a cambiar de religión y almorzar como los chinos (je,je). La razón es muy simple: después de la 1 de la tarde los comedores adonde van los estudiantes chinos, que son a los que me gusta ir porque es mas rico, variado y encima barato, ya no tienen comida. Entonces, para comer bien no me quedaba otra.
En estos comedores la comida esta lista, y cuando se acaba, se acaba y ya fuiste. Cada preparación tiene un cartelito con el nombre y el precio. Uno tiene que coger una bandeja, abrirse camino entre todos los estudiantes que están en lo mismo, decidir entre las más o menos 30 alternativas de platos para escoger, e ir pidiendo a las chicas que atienden que te lo sirvan. Luego pasas por una de las maquinitas que se ven en las fotos y otra de las chicas pone el monto; tú solo pasas la tarjeta de débito de la Universidad y listo. No tienes que manejar dinero ni nada. ¿Cuánto tarda hacer todo eso? Más o menos cinco minutos. Si no tienes esta tarjeta también fuiste.
Entonces, cada día los estudiantes llegan en manada a partir de las 11.30 am, y una hora después el bullicio casi ha terminado.
Así que ya me ven, almorzando a las 11.45 am. Pero ojo, es solo el almuerzo, porque no me parece que sea posible que cambie mi horario de la cena. Aun sigo comiendo alrededor de las 9 de la noche. ¿Creen que también lo llegaré a cambiar?

October 12th, 2006
Mito 1: La comida china no engorda.

En Perú la comida china tiene fama de ligera y adelgazante, pero aquí, en Beijing por lo menos, la comida puede hacerte subir rápidamente de peso por la cantidad de carbohidratos y de grasa.
En el mes que llevo en la universidad lo primero que encontré es comida cocida con enormes cantidades de aceite y bastante condimentada con vinagre y picante. Predominan también las pastas y el arroz.
Ojo: para los que hablan tanto de que el chaufa es invento peruano, aquí el arroz frito es de lo más común. Lo hacen con salsa de soya, sin salsa de soya, con carnes distintas, frito, solo revuelto. Hay para todos los gustos.
En el primer piso del edificio de alumnos extranjeros hay un comedor, que a mi parecer es de los peores de la universidad. Todos los platos son sumamente grasosos, y aunque hay cartas de platos traducidos al inglés, ordenar comida es un esfuerzo increíble que puede dejarte extenuado.
Primero tienes que identificar los platos que logras entender de los que definitivamente ni te enteras qué pueden ser. Luego tienes que decidir cuál quieres. Finalmente tienes que lograr que la mesera te entienda.
Felizmente está el dedito señalador con el que simplemente indicas algun plato de alguna mesa cercana y listo. No hay manera más rápida y segura de tener un plato de comida.
Yo opté por explorar buscando otros lugares donde comer, y mis preferidos son los comedores de los estudiantes chinos. Hay mucha mas variedad, la comida es más rica y ademas es bastante más barata.
Para mi suerte, en mi país la comida china no solo es sumamente popular, sino que mi papá tiene un restaurante de comida china y por lo tanto los platos me son muy familiares. Y aunque la sazón no es exactamente igual, ya que en Perú comemos comida cantonesa que es la del sur de China, que además tiene fama de ser la mejor del país, se parece bastante.
Pero la verdad es que los chinos comen grasa y carbohidratos en cantidades industriales. Aun las pastelerías huelen a dulce grasoso, lo cual felizmente me inhibe de comprar pasteles y dulces.
A pesar de eso los chinos son flaquísimos. Algunos son unas hilachas. Que envidia. ¿Serán los genes? ¿Será cuestión de biotipo? ¿Será el té? ¿Será que caminan, van en bicicleta y hacen actividad todo el día? Seguro un poco de todo.
Sin embargo, también he notado más gorditos que la primera vez que vine. Creo que la comida chatarra esta haciendo lo suyo.
October 6th, 2006