Sentirte a gusto
September 28th, 2006
Resulta extraña la amabilidad de los jóvenes chinos.
Los chinos son amabilísimos. Sus atenciones muchas veces sobrepasan todos los límites que la cortesía establece, al menos en mi país.
Viniendo yo de una sociedad en la que predomina la desconfianza, en ocasiones me he preguntado cuál será la intención que encierra tanta amabilidad, pero hasta ahora no parece haber ninguna otra sino la de ser cortés y hacernos sentir bien a los extranjeros.
Porque eso sí, aquí el ser extranjero te reviste inmediatamente de un halo de popularidad , y lo digo yo, que no me veo exactamente como extranjera.
A los que son gringos los paran en las calles para tomarse fotos con ellos, y no son extraños los casos en los que extranjeros que se ven como tales son modelos de publicidad, aparecen en series de televisión y teatro, y son contratados para asistir a inauguraciones y eventos especiales.
Pero mas allá de la novelería, por lo menos en mi experiencia personal, se trata de evitarnos disgustos o problemas, de ayudarnos en lo que puedan sabiendo lo duro que puede resultarnos el idioma, y de ser corteses y hacernos sentir a gusto, aunque a veces tanta cortesía incomode un poco.
Un estudiante chino nos acompañó a almorzar ayer a un grupo de estudiantes extranjeros, y terminó pagándonos el almuerzo a todos porque para variar comenzamos a enredarnos con las cantidades que debíamos pagar, en gran parte por la dificultad del idioma. Nuestra idea fue reponerle el dinero y así se lo dijimos, pero nuestra propuesta fue recibida por el con una pena tal que ni siquiera insistimos. En su lugar le obsequié un pastel de la luna que tenía conmigo.
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Entry Filed under: Beijing 2006-2007
Periodista, curiosa y tusán. Actualmente vivo y estudio en Beijing.
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