Así recibí mi año
March 3rd, 2007
Ha comenzado el año lunar del cerdo de fuego… ¡mi año!

Desde noviembre pasado había aceptado la invitación de Fresia para pasar el Festival de Primavera en Zhongshan (中山) y recibir con mis familiares Fan el nuevo año lunar, viviendo las tradiciones que aún se pueden disfrutar en las ciudades pequeñas y en los pueblos de China.
“¿Dónde vas a recibir el año nuevo?”, me preguntó mi prima Paola cuando nos vimos en Guangzhou (广州), capital de la provincia de Cantón (Guangdong广东) de donde proviene mi familia, al igual que la mayoría de chinos en Perú. Le respondí que iría a Zhongshan. Me miró por un momento y me dijo: “Deberías pasarlo con tus familiares Meng, es lo que corresponde” (si bien mi apellido es Mont, la forma correcta de escribirlo en pinyin es Meng, 蒙).
Las celebraciones por la llegada del nuevo año lunar son equivalentes a la Navidad, y es una fiesta que se pasa en familia, que en estos casos se entiende como la familia paterna (ya explicaré en otro momento la importancia y complejidad de las relaciones familiares chinas). La duda se apoderó de mí, y tuve que acudir a mi padre para hacerle las consultas protocolares de rigor.
Para mi suerte mi primo en Guangzhou es sumamente comprensivo, y me dijo que no debía sentirme obligada a pasar las fiestas con él.
Cuando llegué a Hong Kong mis familiares Meng me preguntaron dónde pasaría la noche del nuevo año, y me pidieron quedarme a compartir la cena en la que toda la familia estaría reunida. No pude reusarme, y es así que recibí el nuevo año en Hong Kong.
Esta es una ciudad con muchos habitantes, moderna y agitada, y las familias siguen reuniéndose para cenar con motivo del Festival de Primavera, pero en la actualidad muchas lo hacen en un restaurante en vez de una casa, y no es raro incluso celebrar la cena algunos días antes, ya que la misma noche del cambio de año los restaurantes están copados y es muy difícil conseguir una mesa.
Es por esa misma razón que a pesar se haber hecho una reserva con anticipación, me pidieron llegar a cenar a las ¡6.30 pm! Mi estrategia, por supuesto, fue no almorzar.
Cuando llegué al restaurante uno de mis primos estaba eligiendo la comida que nos prepararían… es decir, se paseaba entre las peceras decidiendo el destino de los peces, mariscos y moluscos que dentro de poco nos presentarían en deliciosos potajes marinos.
Disfrutamos de la deliciosa cena que según la tradición debe tener 9 platos, uno de los cuales al menos debe ser de pescado, porque la palabra ‘pescado’ suena como ‘abundancia, y muchos etcéteras más para lograr una comida llena de simbolismos orientados a tener un nuevo año auspicioso. Y no puede ser de otro modo, luego de cena tan estupenda. Amén.

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Entry Filed under: Beijing 2006-2007
Periodista, curiosa y tusán. Actualmente vivo y estudio en Beijing.
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